jueves, 28 de agosto de 2008

Flores muertas, y lagrimas amargas


Flores muertas me has dejado en tu cama...

Besos muertos que invaden mi cuello, que algún día estuvieron tan vivos como nuestro amor.

Tus lagrimas caen en un abismo infinito de tristeza.

Como una rosa, perfecta.

Con sus espinas, las cuales me hicieron sangrar tanto por amarla, por desearla, por sentirla viva. Todo lo que me costo, toda la sangre que derrame fue por ese primo amor. Esa esencia de dos seres que en una noche sin estrellas, fueron uno. En una noche de invierno donde el cielo llora de amargura, en un sueño ser uno. En la primavera donde el sol brilla y le da sabor como lo hacían tus besos.

He abierto libros tuyos, solamente he encontrado lagrimas hechas cristal y pétalos de pasión marchito...

Suave caen del cielo, brillantes, pero con su aterciopelado muerto, me acarician como lo hacías vos antes de irte...

Con el alma escondida en un bolsillo, salgo a este frío invernal que me penetra los huesos, y entre la tempestad, peleando contra el orden natural de las cosas, caigo en un lago congelado, donde mis sueños y mi esperaza de encontrarte se congelan y de a poco se desvanecen en las profundidades de la soledad. Cuando las luces se apagan, y ya no oigo nada, y no huelo tu piel, y mis ojos ya no te ven. Hasta los recuerdos que me daban vida, desaparecieron. Por un segundo parece que desapareció el amor del mundo

Inerte he quedado. Atascado en un agujero de males. Donde la tristeza me ha ganado, ahí he quedado...

En un suspiro, como un susurro algo empieza a cambiar, todo

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