
Flores muertas me has dejado en tu cama...
Besos muertos que invaden mi cuello, que algún día estuvieron tan vivos como nuestro amor.
Tus lagrimas caen en un abismo infinito de tristeza.
Como una rosa, perfecta.
He abierto libros tuyos, solamente he encontrado lagrimas hechas cristal y pétalos de pasión marchito...
Suave caen del cielo, brillantes, pero con su aterciopelado muerto, me acarician como lo hacías vos antes de irte...
Con el alma escondida en un bolsillo, salgo a este frío invernal que me penetra los huesos, y entre la tempestad, peleando contra el orden natural de las cosas, caigo en un lago congelado, donde mis sueños y mi esperaza de encontrarte se congelan y de a poco se desvanecen en las profundidades de la soledad. Cuando las luces se apagan, y ya no oigo nada, y no huelo tu piel, y mis ojos ya no te ven. Hasta los recuerdos que me daban vida, desaparecieron. Por un segundo parece que desapareció el amor del mundo
Inerte he quedado. Atascado en un agujero de males. Donde la tristeza me ha ganado, ahí he quedado...

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